Un patrimonio de aplicaciones difícil de gobernar
La multiplicación de aplicaciones específicas, prácticas locales y dependencias hacía poco legible la hoja de ruta global y arriesgada la racionalización.
Construir una hoja de ruta realista
Análisis del patrimonio de aplicaciones y sus interdependencias, identificación de las capacidades objetivo, decisión entre base común y adaptaciones locales y, por último, alineación de la gobernanza con las prácticas Agile y DevOps.
Una transformación gobernable
La racionalización volvió a situarse en una hoja de ruta empresarial: dependencias visibles, decisiones tomadas en el nivel adecuado y continuidad reforzada entre arquitectura, ejecución y operaciones.
PUNTO DE VISTA EATO
Racionalizar no significa simplemente eliminar.
Es necesario comprender qué procesos y capacidades sustenta cada aplicación, distinguir la complejidad necesaria de la deuda heredada y organizar las decisiones que permitirán converger realmente.